domingo, 25 de septiembre de 2016

Porqué me hice vegana

Muchas veces la gente se pregunta porqué eres vegano o qué te ha llevado a seguir este estilo de vida. En esta entrada les voy a compartir mis propias razones por las cuales me hice vegana y cómo esto ha trasformado mi alimentación y mi vida.
Voy a irme al pasado pasado, y antes de esta historia, quiero comentarles que nunca fui tan fanática de la carne ni del pollo, aunque amaba los platos típicos chilenos que sí los llevan y me encantaban los asados sobre todo por reunirme con familia y amigos a disfrutar de buenas conversaciones acompañadas de una gran variedad de ensaladas. La carne siempre había estado presente en momentos gratos de festividades y aunque no era de las personas que se comían una parrillada entera, disfrutaba de un trozo de carne, pollo y choripan (chorizo en un pan de marraqueta). Amante de las cazuelas, carbonadas y pastel de choclo, hoy he aprendido a sustituir las carnes en estos platos y seguir disfrutando de ellos de una forma nueva.
Y así comienza, estando en Chile y ya de novia con mi actual marido norteamericano, empecé a tener episodios de migrañas muy fuertes. Mis dolores de cabeza me tenían aislada. Me escondía en mi dormitorio con la luz apagada y le pedía a mi familia que por favor no hicieran ruido porque todo me molestaba. Me irritaba que cocinaran porque el olor me daba asco y no quería que me hablaran, pero por otra parte prefería saber que había alguien cerca en caso de que la situación se agravara. Mis últimas migrañas estaban acompañadas de vómitos. Vomitaba todo, incluso un trago de agua y mi cuerpo estaba como entumecido, me deban tiritones, como si me hubiese intoxicado con algo.
Unos 7 años antes de estos episodios, había ido a ver a un médico que me dijo que yo era jaquecosa, así que mucho no podía hacer, que tratara de evitar una serie de alimentos de una lista eterna y que con eso quizás me sentía algo mejor. Bueno, la lista incluía palta! (aguacate) y chocolate y un montón de otras cosas que amo, así que aunque traté en un comienzo, no fue muy factible seguir sus indicaciones.
Dejé pasar el tiempo y a pesar de mis fuertes dolores de cabeza, en mi mente estaba la etiqueta, soy una jaquecosa más, tengo que aguantarme. De vez en cuando tomaba un migranol (ergotamina) y con eso a veces me sentía un poco mejor, pero en el último período la situación se estaba volviendo insostenible, no había nada que me lo quitara.
Finalmente volví al doctor por este asunto y mis exámenes mostraron muestras de orina alteradas y la presión muy alta. En ese tiempo yo vivía en La Serena, así que tuve que viajar a Santiago para hacerme una biopsia renal. Cuando el doctor analizó mis exámenes se dio cuenta que mis riñones se estaban viendo afectados por un agente externo. Lo único que yo tomaba en ese tiempo eran anticonceptivos y de vez en cuando el migranol. Resultó que eso era! La mezcla de ambos y el uso prolongado de los anticonceptivos estaba generándome daño renal.
Por lo mismo el camino a mi recuperación se veía fácil, tenía que dejar esas pastillas y comenzar a tomar ácido fólico recetado por mi nefrólogo. Estaba feliz, pues sabía que en un tiempo todo volvería a lo normal y mis riñones se recuperarían.
Entretanto me casé, me vine a USA, y quedé embarazada. Mi embarazo, debido a mi estado todavía de recuperación, fue considerado de alto riesgo. Me tenía que tomar la presión diariamente y controlarme cada semana en el hospital. 
Al nacer mi hija por parto natural, sufrí de un desgarro que los doctores trataron con nada menos que con Ibuprofeno por unas cuántas semanas. Craso error! Para una paciente con falla renal por tomar antiinflamatorios ese no era el tratamiento adecuado. Me empecé a sentir tan, pero TAN mal, que tuve que ir al médico a las semanas de que mi hija hubiera nacido. Me hicieron exámenes otra vez y nuevamente me estaban pidiendo una biopsia renal.
Bueno, cuento corto, mi tema a los riñones tenía un nombre eterno pero que resonaba tan claro en mi cabeza como "los pollitos dicen", se llamaba Glomerulonefritis Membranoproliferativa. Una enfermedad autoinmune que básicamente inflama los riñones y no permite que hagan bien su trabajo (una explicación muy pobre pero no quiero entrar en detalles de este tipo). Tuve que empezar a tomar esteroides, dejar de amamantar a las 5 semanas del nacimiento de mi hija y por más de un año sufrir las consecuencias de este tratamiento que fue realmente difícil en todo sentido, físico y por sobre todo emocional.
Entre todas estas visitas al médico y mis exámenes semanales de sangre, mi doctora me pidió que hiciera una visita a la nutrióloga del hospital. En esa visita yo le comenté a la nutrióloga sobre lo que comía diariamente y ella me mostró las porciones de proteínas que debía consumir diariamente. La proteína animal debía ser bastante restringida pues su alto contenido proteico le daba más trabajo a mis riñones y por lo mismo tenía que ser limitada. Yo como había leído sobre esto ya estaba dejando las carnes rojas, pero al ver en concreto lo pequeñas que debían ser mis porciones, llegué a mi casa pensando que quizás lo mejor sería volverme vegetariana y así no tener que pasarme la vida pensando en cuánto de esto y cuánto de lo otro. Cortar las carnes y equilibrar las proteínas vegetales durante el día. Me sonaba como algo factible y muy amable para con mi cuerpo en ese momento. Además siempre había sentido admiración por los vegetarianos, me preguntaba cómo comían y se sentirían mejor alimentándose así. Mi marido me regaló una sacajugos y él mismo me preparaba jugos de frutas y verduras cada mañana. Me empecé de a poco a sentir más fortalecida pero por sobre todas las cosas me estaba empoderando de mi propia salud, haciéndome responsable y sintiendo que mi recuperación también dependía de mí y no sólo de los médicos y sus tratamientos.
Al empezar una dieta 100% vegetariana, varias cosas empezaron a cambiar. Primero, perdí los 17 kilos que había ganado en el embarazo más 3 más. Mi digestión mejoró muchísimo y mi interés por ver videos y películas relacionadas al vegetarianismo también aumentó. 
Tomé conciencia de la gran cantidad de toxinas que ingerimos al comer carnes, del inmenso trabajo que hacen nuestros cuerpos para digerirlas y de cómo al convertirme en vegetariana estaba también aportando hacia el cuidado del medio ambiente.
Al educarme en este tema, ya no sólo alimentarme de una forma más saludable me motivaba, me sensibilicé mucho hacia la vida animal y me di cuenta de todo el maltrato que sufren los animales en la industria de la carne y también de la leche y de los huevos.
Vi gran cantidad de videos sobre vacas enfermas y maltratadas, pollos encarcelados, cerdos mutilados y peces envenenados. Películas sobre la destrucción de nuestros recursos naturales debido a la industria de la carne y el deterioro constante de nuestro planeta en un sistema antinatural, lleno de estrés y de producción desmedida. Lloré mucho y me di cuenta que es totalmente enfermo y que yo no podía seguir siendo parte de este círculo de consumo en desmedro de la vida y libertad de los animales y destrucción del medio ambiente.
Así, de a poco empecé a eliminar los huevos, el queso y el yogur. La leche ya la había dejado por alternativas vegetales y mi hija de dos años muy pronto se acostumbró a las nuevas alternativas. 
Mientras ha ido avanzando el tiempo he encontrado a mucha gente que lleva años siendo vegetarianos y veganos que me han mostrado recetas y que han inspirado mi vida. Sin yo ser todavía el mejor ejemplo de vegana pues todavía tengo algunos zapatos de cuero antiguos y un par de bolsos de los que no me he deshecho, y de que aún uso la miel como método para combatir el refrío (considerando que ahora ya no debo consumir remedios antiinflamatorios que pueden afectar mis riñones, la miel y otros remedios naturales han sido de gran ayuda) creo que he armonizado mucho más con mis valores, permitiendo sentirme más equilibrada con la vida que se me ha regalado y que tanto valoro. 
Con mi marido tenemos una pequeña huerta orgánica que nos alimenta y nos enseña a nosotros y nuestra pequeña que disfruta de comer frutillas de la mata y jugar con el rastrillo. Nos trae el verde a nuestro paisaje diario y nos ayuda a entender que cada alimento que comemos ha crecido con amor y trabajo, y no con maltrato y encarcelamiento. 
No somos dueños de ninguna vida y no creo que los animales sean la excepción. Nuestro planeta también necesita un respiro y con los métodos que se usan para alimentarnos y vestirnos lo estamos asfixiando. 
Finalmente quiero contarles que mi enfermedad a los riñones se ha estabilizado bastante y estoy convencida de que mi nueva forma de vida tienen muchísimo que ver. Evitar estar estresada ha sido fundamental también y para eso estoy haciendo yoga, paso mucho tiempo con mi hija, pinto y respiro más profundo. Con todo esto no quiero decir que mi vida sea perfecta, pero de verdad que todos estos cambias han ayudado infinitamente. Y si tu estás por hacer cambios en tu vida compártelos, empieza por casa y verás cómo la gente que te rodea también se inspira y entre todos aportamos a hacer un mundo mejor.
Espero que esta historia te haya servido.
Un abrazo muy grande para todos!







lunes, 19 de septiembre de 2016

Coliflor al horno. Simple y delicioso

Hay algunos vegetales que tienen su lado B. Culturalmente a veces nos acostumbramos a determinadas preparaciones, pero lo cierto es que los vegetales dan para mucho más que crudos o cocidos al agua. La coliflor se puede potenciar de una manera increíble al horno, en budines, como base para masas o incluso en preparaciones dulces.
Aquí va una que es de mis favoritas y es realmente simple.

Ingredientes:

-Una coliflor
-Aceite de Oliva
-Sal
-Pimienta

Preparación:

Precalienta el horno a 180 grados Celsius o 400 grados Fahrenheit. Corta la coliflor en rebanadas. De una coliflor probablemente te saldrán dos rebanadas grandes y el resto deberás irlo rebanando de ramillete en ramillete para que el grosor sea más o menos el mismo en cada trozo (guíate con la foto de más abajo).

En una lata cubierta con foil pone los trozos de coliflor sin montarlos. Agrega un poco de aceite e intenta esparcirlo. Como recomendación no uses demasiado aceite, con unas dos o tres cucharadas deberías andar bien. Agrega la sal, la pimienta y cualquier otra especia de tu gusto (yo lo hice con ajo en polvo, eneldo y pimentón)

Mete al horno por 15 minutos, voltea la coliflor y sigue cociendo por el otro lado por 15 minutos más.





Mmmmmmmmmm.......... Rico rico!



viernes, 16 de septiembre de 2016

Bombones Veganos de Frutos Secos

Hola amigos! Ya les había hablado de mi gusto por los dulces y de cuánto disfruto haciéndolos también. Sinceramente creo que si éstos son incorporados en nuestra dieta de forma moderada y utilizando productos de buena calidad, no tienen porqué hacer mal, de hecho, creo que todo lo contrario, pienso que pueden ser hasta beneficiosos para ayudarnos a mantener ese equilibrio que tanto buscamos. Ahora, con moderado me refiero a no todos los días, para que el comer algo dulce no se transforme en un hábito y no se caiga en la dependencia de ciertos alimentos. 
Aquí en Estados Unidos hay recetas para tirar para arriba, de lo que sea encuentras, veganas, libres de gluten, crudiveganas, y para alergias muy específicas. Si quieren deleitarse visualmente, abrir su apetito e inspirarse para empezar a cocinar todo tipo de dulces y tartas, echen un vistazo en Pinterest, probablemente más de alguno de ustedes ya es un fanático de este app y de todo lo que encuentras en él, yo estoy en ese grupo! Ahí van a encontrar una infinidad de alternativas deliciosas.
La receta que compartiré hoy nace de mis búsquedas en diversos blogs de comida vegana. Es muy simple y está hecha con ingredientes que podrás encontrar fácilmente en Chile también. 

Ingredientes:

-2 1/2 tazas de pasas o dátiles
-2 1/2 tazas de nueces o almendras 
-100 gramos de coco rallado
-4 cucharadas colmadas de cacao en polo 100% (en Chile lo encontrarás como cacao en polvo amargo)
-1 cucharadita de extracto de almendras
-4 cucharadas de agua

Preparación:

En una procesadora de alimentos muele las pasas o dátiles hasta formar una pasta. Si tu procesadora es pequeña, muele de las pasas en tres o cuatro montones para evitar sobrecargar tu máquina.
Separadamente muele también las almendras o nueces. En el caso de las almendras, decidí hacer una pasta muy suave moliéndolas por bastante tiempo en la procesadora (agrega una o dos cucharadas de agua si es necesario).

En un bowl mezcla todos los ingredientes. El chocolate en polvo, las pasas ó dátiles, las almendras ó nueces, el agua y el coco rallado. Te debe quedar una masa blanda pero no excesivamente pegajosa.
Forma pelotitas y cúbrelas con chocolate amargo en polvo, coco rallado ó decóralas con un trozo de almendra ó nuez.






Amigos, si les gusta lo dulce pero quieren darse gustos que no sean contraproducentes con una dieta saludable, les recomiendo a ojos cerrados estos bombones. Inviten a unos amigos a tomar el té y saboreen estas maravillas.

Hasta la próxima!

jueves, 8 de septiembre de 2016

Empanadas veganas

Se acerca el 18 de Septiembre en Chile y no queremos que nadie se quede debajo de la mesa. Para los veganos y vegetarianos suele ser una fecha un poco difícil porque todas las festividades típicas de Chile involucran comer carne, y quienes no la consumen suelen ser considerados aguafiestas por no participar de las tradiciones culinarias de nuestro país. Sin embargo, podemos empezar a reemplazar estos platos típicos por versiones vegetarianas y veganas, y de esta forma sentirnos integrados en las festividades. Como recomendación, si estás invitado a una celebración en la casa de otra persona que no es vegetariana o vegana, lleva un contenedor con tu empanada o prepara o compra unas humitas para compartir y asegúrate de probar el pebre que tus anfitriones prepararon, o la ensalada a la chilena, el mote con huesillos y por supuesto el vino! Siempre vas a ir encontrando una forma de que tus amigos y tú puedan seguir compartiendo y disfrutando en torno a la mesa.Para quienes extrañan el sabor de la empanada típica chilena, les voy a dejar una receta muy similar a la tradicional. Y para quienes quieren tener una versión totalmente diferente, les dejo una receta de empanada con verduras. La verdad es que los rellenos los puedes ir variando y en la medida que vayas probando distintas alternativas descubrirás cuál es tu favorita.

Empanada chilena vegana

Ingredientes para la masa:

-3 Tazas de trigo harina integral 
-1/2 cucharadita de sal
-1/4 taza de aceite de oliva ó aceite de coco.
-1 taza de agua tibia
-2 cucharadas de semillas de linaza molidas

Ingredientes para el relleno:

-3 cebollas picadas en cuadritos
-150 grs. de carne de soya 
-1/2 taza de pasas
-1/2 taza de aceitunas picadas
-2 zanahorias ralladas
-2 dientes de ajo picado
-comino en polvo
-pimentón en polvo
-sal de mar
-pimienta en polvo
-2 cucharadas de aceite de oliva o coco.
-2 cucharadas de semillas de sésamo

Preparación:

-Remoja la carne de soya con agua caliente, espera unos 10 minutos. Lávala y cuela el exceso de agua apretándola con tus manos.
-Remoja las pasas mientras preparas el resto de los ingredientes.
-En una sartén pon las dos cucharadas de aceite y dora el ajo picado y la cebolla. Luego agrega la zanahoria rallada, la carne de soya y las aceitunas.
-Agrega también las semillas de sésamo y todos los condimentos en proporciones a tu gusto.
-Al haberse entibiado el relleno, pruébalo y verifica que haya un buen equilibrio de sabores


-Usando un uslero divide la masa en pelotitas. Si haces las empanadas pequeñas y finas vas a obtener unas 16. Si las haces más grandes podrías hacer unas 10.
-Luego amasa cada una de estas pelotillas individualmente, echando harina en la mesa para evitar que se peguen. 
-Cuando tengas todas las masas listas, pon un poco de tu relleno y agrega unas cuantas pasas. Luego cierra tus empanadas usando un poquito de agua en los bordes.
-Precalienta el horno a unos 150 grados Celsius o 300 grados Fahrenheit y cocina por 35 a 40 minutos o hasta que la masa esté cocida.
-Deja entibiar y sirve.


Empanada vegana de verduras

Ingredientes para la masa:

-3 Tazas de trigo harina integral 
-1/2 cucharadita de sal
-1/4 taza de aceite de oliva ó aceite de coco.
-1 taza de agua tibia
-2 cucharadas de semillas de linaza molidas

Ingredientes para el relleno:

-2 cebollas moradas picadas
-4 tazas de espinaca picadas u hojas de betarraga picadas
-200 grs. de champiñones picados
-1/2 taza de aceitunas picadas
-3 zanahorias ralladas
-2 dientes de ajo picados
-1/4 de taza de albahaca fresca y picada
-sal de mar
-1/2 taza de nueces picadas
-comino en polvo
-pimentón en polvo
-pimienta en polvo
-dos cucharadas de aceite de oliva o de coco.

Preparación:

-En un sartén grande por el aceite, la cebolla y el ajo. Cocina hasta que estén dorados.
-Luego agrega la zanahoria rallada y la espinaca hasta que ésta haya reducido su tamaño levemente.
-Agrega los champiñones, las aceitunas y las nueces. Revuelve un poco y apaga el fuego (o quemador eléctrico)
-Agrega la albahaca y revuelve ligeramente. 
-Deja enfriar el relleno con el sartén descubierto.

-Usando un uslero divide la masa en pelotitas. Si haces las empanadas pequeñas y finas vas a obtener unas 16. Si las haces más grandes podrías hacer unas 10.
-Luego amasa cada una de estas pelotillas individualmente, echando harina en la mesa para evitar que se peguen. 
-Cuando tengas todas las masas listas, pon un poco de tu relleno y cierra tus empanadas usando un poquito de agua en los bordes.
-Precalienta el horno a unos 150 grados Celsius o 300 grados Fahrenheit y cocina por 35 a 40 minutos o hasta que la masa esté cocida.
-Deja entibiar y sirve.














A disfrutar!!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Panqueques de Avena

Hace poco volví de Chile de ver a mi familia y amigos. Mi hija de casi 3 años disfrutó muchísimo, sobretodo porque todo el mundo la consentía y jugaba con ella. A pesar de haberlo pasado tan bien, a veces la hora de comida era problemática, sobretodo porque no teníamos tantas opciones veganas como tenemos aquí y encontrar alternativas saludables para ella fue un gran desafío. Cuando estábamos por regresar a Estados Unidos, una amiga vegetariana preparó unos panqueques veganos sumamente simples y deliciosos. Lo mejor de todo, mi hija los ama!!
Yo le agregué un par de ingredientes a esta receta porque me di cuenta de que mi hija no notaría la diferencia y aprovecharía de obtener una comida muy completa para el desayuno. 

Ingredientes:

-1 taza de avena
-1 taza de leche vegetal
-2 peras maduras (también puedes usar plátanos, manzanas, brevas, duraznos, pero evita los cítricos)
-2 cucharadas de almendras (opcional)
-1 cucharada de semillas (opcional)

Indicaciones:

-Mete todos los ingredientes en la juguera y muélelos bien.
-En una sartén anti-adherente con un poquito de aceite cocina unas dos cucharadas soperas de la mezcla.
-Cuando las orillas se despeguen y puedas remover el panqueque, dale la vuelta y cocínalo por el otro lado.
-Disfrútalos con trozos de fruta, sírope de maple, néctar de agave o con tu mermelada favorita.

Tip: Hazlos muy pequeños para tus hijos, no te olvides que a ellos les encanta variar en la presentación de la comida





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Ya ves? estos panqueques podrían ser el desayuno perfecto para ti y tu familia!

Galletas Saladas de Porotos Negros

Hola hola! Empiezo esta entrada contándoles que soy chilena y vivo hace 3 años y medio en California. Tengo la fortuna de vivir en el área de la Bahía de San Francisco y en este momento disfruto de un tiempo fabuloso. Días despejados, calurosos y brillantes, perfectos para estar en la cocina descalza y comer muchas frutas y verduras!
Bueno, como les contaba yo soy chilena, y como buena chilena soy una amante del pan. Y cómo no, si el pan en Chile es tan ricoooo!!! Lamentablemente las harinas refinadas no son nuestras mejores amigas si tratamos de cuidar nuestra salud, es por esto que he hecho unas ricas galletitas altas en proteínas y fibras que podrás comer en reemplazo al pan. Lo mejor de todo, no llevan harina de trigo!

Ingredientes:

-1/2 Kilo de porotos negros
-1 zapallo italiano rallado
-3 zanahorias ralladas
-3 tazas de avena entera
-1 diente de ajo
-1 cucharadita de sal de mar
-aceite de coco o de oliva

Indicaciones:

-Cocer los porotos negros hasta que queden bien blandos. 
-Moler la avena en una procesadora de alimentos, hasta que quede como harina.
-Picar el diente de ajo finamente y saltear junto a la zanahoria y el zapallo italiano con un poquito de aceite de coco o de oliva. 
-Mezclar los porotos y el salteado en una procesadora de alimentos. Añadir la sal y moler un poco dejando que quede una masa con textura (no demasiado suave).
-Incorporar la harina de avena
-En una o dos latas de galletas poner papel foil y esparcir una gotita de aceite por toda la superficie. Estirar la masa dejando que quede de unos 3 mm. de altura. Cortar las galletas en rectángulos o cuadrados de  unos 5x5 cms. aproximadamente. 
-Precalentar el horno a 280 grados Fahrenheit ó 140 grados Celsius y cocinar por 40 minutos.
-Cuando se hayan enfriado mételos en una bolsa tipo ziploc ó contenedor plástico y guárdalos en el refrigerador. 

Tip: Al sacar tus galletitas del refri van a haber perdido su cualidad crocante, así que te recomiendo ponerlas en el tostador cada vez que quieras comerte una, o unas cuantas! 

Estas galletitas quedan buenísimas con palta (aguacate), con pebre, queso verago, humus, mantequilla de maní o con tus pastas untables predilectas!







Dejar el pan quizás no sea tu objetivo, pero te aseguro que estas galletitas serán muy bienvenidas cuando llega un antojo por comer carbohidratos.

martes, 6 de septiembre de 2016

Bienvenidos a mi blog de comida vegana :)

Hola amigos! Los invito a que me sigan en mi nuevo blog de comida vegana. Aquí voy a compartir recetas de inventos culinarios o preparaciones de mis sitios web y blogs favoritos. Espero que éstos puedan servir de inspiración a quienes se interesan por comer SIN productos  animales o también para aquellos que quieren empezar a sustituir la carne y experimentar un poco en la cocina. 
La comida vegana puede ser sumamente nutritiva si le pones énfasis a la variedad de los ingredientes que utilizas y le das prioridad a los alimentos frescos y naturales.
Personalmente soy una fan de las ensaladas y de las frutas, pero además me fascinan las preparaciones calientes en días más fríos. Los dulces son mi punto débil, así que también te compartiré algunas de mis recetas favoritas en las que me desafío a usar muy pocas harinas y azúcares refinados.
Para una vida más libre de sufrimiento animal, sígueme en Vegan Libre!